..............

ahora no tengo dudas
vas a llegar distinto y con señales
con nuevas
con hondura
con franqueza
se que voy a quererte
sin preguntas
se que vas a quererme
sin respuestas.


sábado, 25 de agosto de 2007



La Madre


Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor

y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados.


Una mujer que, siendo joven, tiene la reflexión de una anciana

y en la vejez trabaja con el vigor de la juventud.


Una mujer que si es ignorante descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio

y, si es instruida, se acomoda a la simplicidad de los niños.


Una mujer que, siendo pobre, se satisface con la felicidad de los que ama

y, siendo rica, daría con gusto su tesoro por no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud.


Una mujer que, siendo vigorosa, se estremece con el lamento de un niñoy, siendo débil,

se resiste a veces con la bravura del león.


Una mujer que, mientras vive no sabemos estimar porque a su lado todos los dolores se olvidan,

pero después de muerta daríamos todo lo que tenemos por mirarla de nuevo un solo instante,

por recibir de ella un solo abrazo, por escuchar una sola sílaba de sus labios.


De esa mujer no me exijáis el nombre si no queréis que empape con lágrimas vuestro álbum

porque ya la vi pasar en mi camino.


Cuando crezcan vuestros hijos leédles esta páginay ellos, cubriendo de besos vuestra frente, os dirán que un humilde viajero,en pago del suntuoso hospedaje recibido,ha dejado aquí para vos y para ellos un boceto

del retrato de su madre.


Carta de un hijo a los padres



No me des todo lo que te pida,

a veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo tomar.

No me grites, te respeto menos cuando lo haces,y me enseñas a gritar a mí también,

y yo no quiero hacerlo.


No des siempre órdenes...Si en vez de órdenes a veces me pidieras las cosas

yo lo haría más rápido y con más gusto.


Cumple las promesas, buenas o malas...Si me prometes un premio dámelo,

pero también si es castigo.


No me compares con nadie,especialmente con mis hermanos.

Si tu me haces lucir mejor que los demás alguien va a sufrir,

y si me haces lucir peor que los demás seré yo quien sufra.


No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer: decídete y mantén esta decisión.

Déjame valerme por mí mismo,sí tu haces todo por mí yo nunca podré aprender.

No digas mentiras delante de mí ni me pidas que las diga por ti,

aunque sea para sacarte de un apuro... me haces sentir mal y perder la fe en lo que me dices.


Cuando yo hago algo malo no me exijas que te diga por qué lo hice, a veces ni yo mismo lo sé.

Cuando estés equivocado en algo admíteloy crecerá la opinión que yo tengo de ti,

y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.


No me digas que haga una cosa y tu no la haces,

yo aprenderé y haré siempre lo que tu hagas aunque no lo digas,

pero nunca haré lo que tu digas y no lo hagas.


Enséñame a amar y conocer a dios,no importa si en el colegio me quieren enseñar

porque de nada vale si yo veo que tu ni conoces ni amas a dios.


Cuando te cuente un problema mío no me digas: no tengo tiempo para boberías o eso no tiene importancia,

trata de comprenderme y ayudarme.


Y quiéreme, y dímelo, a mí me gusta oírtelo decir aunque tu no creas necesario decírmelo.

martes, 14 de agosto de 2007

Carta de un padre a su hijo




Carta a mis hijos

Cuando derrame comida sobre mi traje

y tal vez olvide como atar mis zapatos,

por favor se paciente y recuerda las horas que pasé

cuando eras niño,enseñándote a hacer esos mismos trabajos.

Te enseñé tantas cosas, a atarte los cordones,

a vestirte por ti solito y también a peinarte

y comer con cuidado.


Pasé horas preciosas enseñándote mucho

y por eso te pido que si algún día llego a olvidar

de que estamos hablando,

te armes de paciencia y me des todo el tiempo que sea necesario

hasta que yo recuerde;y si no puedo hacerlo,

por favor no te burles de mi.


Si repito y repito siempre la misma historia y tu sabes de sobra como va a terminar,

te ruego que seas paciente.


Cuando tu eras pequeño tuve que repetirte tal vez cientos de veces el mismo cuento,

Siempre con paciencia y cariño,hasta que te dormías.


Cuando fallen mis piernas por estar muy cansadas de andar por esta vida,

dame una mano tierna en que pueda apoyarme,como lo hice yo cuando empezaste a caminar

con tus piernas de niño, guiando tu camino.


Te ruego tu me guíes con amor y paciencia hasta el final del mío.